Autora de 'Ojos de Plata'

Entrevista a Emilia Díaz:

 

Emilia es una estudiante de nuestra universidad, tiene 21 años y está en la Escuela de Ingeniería. Sin embargo, su pasión está en otro lugar: es cuentista y novelista, pero no sólo de palabra, tiene un libro llamado “Ojos de plata” ya publicado en su blog. Con él pretende recuperar la figura del hombre lobo, monstruo brutal de la fantasía oscura, y según hemos visto, lo ha hecho con éxito en las redes sociales. Para contarnos sobre esto, su trabajo en el Centro de Alumnos de Ingeniería y su perspectiva de las letras es que conversó la semana pasada con el PUClítico:

 

Emilia, primero que todo, gracias por concedernos esta entrevista y felicitaciones por tu trabajo. Antes de hablar de tu libro,  ¿podrías contarme que hacías previo a “Ojos de plata?

Primero escribía cuentos y un par de poemas, pero no me gustaba mucho mi poesía. Generaba ideas para novelas y microcuentos aunque no tenía tiempo de escribirlas. En el colegio me ganaba los premios de literatura y poesía, aunque estos últimos no me convencían mucho, incluso antes de entrar a la u gané el premio al talento joven del Santiago en 100 palabras.

Emilia Diaz, estudiante de Ingeniería UC y autora de ‘Ojos de Plata’

Publicaste online en noviembre del año pasado, registrando ya en enero un número que rondaba las 150 descargas ¿Sabes en cuánto va actualmente? ¿A qué atribuyes esta rápida difusión?

Bueno, la verdad no he revisado últimamente, pero se quedó bastante estancado. La cosa es que tuvo ese crecimiento explosivo al principio porque le dije a todo el mundo que descargara mi libro, y claro, uno después copa al público. Lógicamente se acabaron las ciento cincuenta personas que iban a leerlo seguro, y desde ahí me he valido de amigos que han querido difundirlo para conseguir más descargas.

¿Presentarás de nuevo el libro en las editoriales ahora que tienes un piso de lectores?

Sí, de hecho. La idea sería llegar donde los editores con las estadísticas de la página y decirles: “mira, tengo este número de visitas y descargas, y estos son los comentarios de personas que les encantó el libro” ¡Deben notar que la difusión está hecha y los compradores asegurados! Ese es el punto acá, hay que mostrarle a las editoriales que serás un negocio, nadie te cree si solo llegas con las papas y el buche.

Por supuesto, ¿y cuándo nació en ti la necesidad de escribir “Ojos de plata”?

Creo que estaba en segundo medio, en ese periodo siempre me gustó la literatura de fantasía oscura, tipo Anne Rice y ese estilo de cosas ¡Nunca cosas así como “Crepúsculo”! (risas). De repente se me ocurrió que habían dejado súper de lado a los hombres lobos, y al buscar novelas y cómics efectivamente  encontré muy poco. Al mismo tiempo, había surgido en mí el concepto “To become what you hate” y quería trabajar con él. Entonces fue simple, sumé ambas cosas y me decidí a escribir algo que yo misma deseaba leer.

¿Y quiénes fueron tus influencias particulares para hacerlo? Se me ocurre el “El ciclo del hombre lobo” de Stephen King.

Sí, Stephen King fue una, pero no propiamente en la parte del lobo. Para la parte de monstruos y saga oscura fue Anne Rice y sus “Crónicas Vampíricas”. También Tolkien y “Harry Potter” como las típicas novelas de infancia, otros fuertes son Joe Hill y Edgar Allan Poe.

Eso me da la idea de que te gustan los personajes fuertes, ¿cómo aparecen estos en tu libro?

En realidad me gustan los personajes “mentales”, fuertes puede ser una cualidad más, pero primero mentales. La idea es que tengan un intelectualidad muy patente, como Sherlock Holmes, y el protagonista que yo quería hacer juega con ello. La idea es que no le saliera tanto y fuera más impulsivo, por la misma idea de que es un monstruo, un hombre lobo, que intenta ser intelectual aunque no lo logre y sus instintos lo vuelvan explosivo. De ahí también la idea del “To become what you hate” también.

Interesante. Oye, dentro de la gente que comenta tu blog, muchos esperan una segunda parte… ¿Cómo va eso? ¿Ves la obra de la misma manera?

 Bueno, al final del año pasado lo volví a leer y la verdad es que quedé muy feliz, porque todavía me gusta. El problema es que luego de terminar el libro pasé los dos años siguientes tratando de publicarlo y me desilusionó tanto el tema que la saga, por así decirlo, quedó marcada con eso. Había escrito veinte páginas de la segunda parte y me desmotivé, también por la u, así que decidí iniciar otra novela para descansar un poco de “Ojos de plata” antes de pasar a la siguiente parte. Sin embargo, pese a no haberme sentado a hacerla, la historia ya está planificada.

¿Y cómo va el otro proyecto? ¿De qué trata?

 Lento, en general me pasa que armo toda la historia y luego me cuesta escribirla por razones de tiempo. Es de una detective histórica que resuelve casos con la ayuda de espíritus, una detective médium; la gracia es que para atraer la ayuda de aquellos seres debe entregarles su cuerpo una semana tras resolver el misterio. Hay toda una parte sobre espíritus que se quedan cerca de ella y le dicen “oye, préstame tu cuerpo una hora más y te ayudo”, por lo cual está obligada a mantenerlos a raya mientras resuelve los enigmas.

Suena complicado, y bien interesante. Ya que estamos en tramas, por qué no me cuentas un poco de qué va “Ojos de plata”, para aquellos que no la conozcan.

 La trama principal de “Ojos de plata” es la venganza de un hijo hacia un padre. Evan, el protagonista, descubre que su progenitor asesinó brutalmente a su madre luego de su nacimiento, también descubre que el tipo era un monstruo, un hombre lobo, y decide convertirse en cazador para perseguirlo por toda Europa… Por eso, la historia transcurre entre Inglaterra, Francia e Italia. El punto es mostrar la idea de los monstruos como son realmente, porque en general cuando se toman a estas figuras tétricas en las últimas novelas de vampiros y hombres lobos son unas cosas pero así…

¿Terribles?

 Sí, terribles. Aquí la idea es que el tipo sea brutal, es en verdad inhumano, pero tú mismo comienzas a encontrarle razón a medida que te vas identificando con el personaje. La gente con la que he conversado tiene una relación de amor-odio con el protagonista, porque claro, el hombre es súper interesante, súper fuerte, ¡pero es un bruto! Va, mata gente y le da lo mismo, como que juega mucho con tus límites éticos.

Pero, a pesar de esto, habrá gente que lo relacionará a la cultura pop cuando vea que se trata de hombres lobo… ¿cómo te desentiendes de eso?

 Mmmm…no sé qué tanto me diferencie en narrativa, pero sí más en la expresión del personaje. O sea, mis creaciones no son emocionales y si llegan a serlo son para pasiones oscuras. Hay algo tan básico como que no hay amor en el libro, no hay, con suerte algo de amor filial. Como la historia es acerca de un monstruo el resto queda aparte, porque no es la expresión que se buscaría en algo así, y lo que me diferencia realmente es la recuperación brutal de aquello que contienen.

Tema aparte: cualquiera diría que perteneces a una carrera de humanidades, sin embargo, estudias Ingeniería Civil en Biotecnología. Hay escritores que vienen del mundo científico… ¿cómo entiendes tú el rol de ser escritora desde carrera científica?

Como Asimov, por ejemplo. Yo creo que los escritores científicos tenemos menos prejucios al momento de escribir porque no nos han enseñado los cánones, entonces somos un poco más libres (también un poco más torpes, por lo mismo), entonces podemos hacer novelas tranquilamente enfocadas a ámbitos científicos. Igual se impone la mentalidad científica, pero si contrapones ese lado racional con la creatividad innata que te mantiene escribiendo, se genera algo muy entretenido, que no se da si vienes del mismo ámbito de las letras.

¿Cómo se ve la ingeniería en tu libro? O en tu obra, mejor.

 Bueno, en la forma de tratar los momentos científicos y en cómo organizo la obra en general. Es muy tensada en ese sentido, pero debo dejarla fluir de vez en cuando.

En humanidades hay fuertes ideas preconcebidas de lo que pueden o no hacer lo ingenieros, ¿tienes otros compañeros que escriban? ¿Dónde van los gustos culturales de ingeniería?

 En realidad no hay mucho interés, de hecho, yo soy jefa de la comisión de cultura también y es un círculo muy cerrado al que le gustan estas cosas. Aparte, en la carrera hay gente que no está ahí por gusto, y por eso tampoco sienten interés por ninguna otra cosa distinta, o a veces son solo cerrados en lo suyo. Pero es parecido a lo que pasa en letras: son dos carreras muy opuestas y encerradas en lo que hacen. Además, conozco un par de “ingenieros humanistas”, pero son pocos, y siempre tenemos una limitante de tiempo porque la carrera no te da para nada… Los letrados, por último, deben escribir en sus propios ramos y eso igual te ayuda.

Decías que eres jefa de cultura en el CAi (Centro de Alumnos de Ingeniería). Desde tu perspectiva de escritora, ¿cómo desarrollas este cargo en la actualidad? ¿Qué le falta a Ingeniería?

­Bueno, siguiendo el lineamiento del CAi actual, estamos buscando potenciar las vocaciones de las personas, porque aparte de la falta de tiempo, también les falta motivación pues creen que no pueden explotar ese lado. Hay mucha gente que dice “oye, leí tu libro, me encantaría escribir algo también pero no sé si lo puedo hacer, ¡para qué lo voy a intentar!”, pero la idea es mostrarles que se pueden realizar este tipo de cosas sin haberlo hecho antes. ¡Mucha gente llega a la universidad y asume que eso es lo suyo y no pueden incluir nada más!

Supe que haces un certificado académico en humanidades, pero allá hay un concepto bastante academicista. ¿Has intentado entender esta idea teórica de la literatura o lo sientes muy cerrado allá?

 Me interesa mucho, de hecho, los profesores están súper abiertos a recibir a gente de otras carreras y les gusta que los alumnos se abran un poco más. Los cursos que tomé son efectivamente del área académica y me gustaban mucho, incluso en algún momento pensé en estudiar Literatura, pero al final decidí que no. Lo chistoso es que al ingeniero suelen ponerlo como él cuadrado de mente, pero cuando llegué allá y tomé los cursos, vi que los alumnos eran incluso un poco más cerrados de mente todavía, les costaba mucho salir de los estándares académicos que les enseñaban. Creo que la gente en sí no es cerrada, pero sí sus estándares mentales.

Ahora, como jefa de cultura en tu carrera, ¿estás al tanto de las actividades que desarrolla Letras u otra carrera artística? Para establecer contacto, me refiero.

 Estamos intentado ahora poner en contacto a nuestros centros de alumnos. El nuestro está bien organizado y hay una comisión especial que se encarga de contactarse con el resto (de las carreras), así que nosotros no hemos tenido tanta parte ahí… Aun así, queremos ponernos en contacto con ellos para un concurso de cuentos como el que hicimos el año pasado, pero no hemos visto su organización todavía.

Una última pregunta: ¿conoces gente fuera de la universidad que esté en tu situación? Entiéndase un libro online que espera ser publicado.

 No, la verdad es que no, no conozco gente que haya escrito libros. Quizá cuentos, pero las personas se acobardan frente a la idea de hacer un libro completo, incluso en mi círculo. De todas formas, le digo a la gente que no pesquen a las editoriales cuando les digan que no pueden publicar, que lo intenten y la distribución se armará sola. Lo importante en realidad es que te lean no más, más allá de ser publicado o no. A lo mejor eso le da un poco de fama tu nombre, ¡pero da lo mismo! A mí me basta con que en el patio alguien se me acerque y diga “me encantó tu libro, lo pasé muy bien leyéndolo”

Grandes palabras, Emilia. Con eso estamos, agradezco mucho tu tiempo.

 De nada, ¡gracias a ustedes!