Emilia Díaz tenía 17 años cuando escribió su primera novela. Con una mente indecisa e intranquila estaba entre dos carreras: literatura y física. Su amplio espectro se tradujo en volverse especialista en biotecnología. Hoy con 23 años tiene su propia startup financiada en más de 350 mil dólares, participa en concursos internacionales con genios científicos de todo el mundo y tiene el logo de su empresa tatuado en su antebrazo. A continuación más sobre su startup, Kaitek, y sus perspectivas sobre ser emprendedora en Chile y la universidad.

 

SOBRE KAITEK

Cuéntanos qué es Kaitek Labs y cómo empezólogo

Es un Start up que armamos tres estudiantes de Ingeniería Civil en Biotecnología de la Católica. Yo Emilia Díaz, y después integré a Cristóbal Aller y Felipe Varea.

La idea de Kaitek es hacer biotecnologia desde el sur del mundo. De hecho el nombre Kaitek es un nombre que sacamos de los Yaganes. La idea era hacerlo muy local en su origen pero con un espectro global. El primer proyecto que decidimos hacer es un biosensor de marea roja, ya que es un problema que es fuerte en Chile a nivel social, porque un montón de gente se intoxica y muere por comer mariscos contaminados, pero además tiene un efecto económico bastante grande a nivel mundial. Nosotros queremos solucionar este problema a través de la biología sintética, donde se usan bacterias como máquinas. Se me ocurrió la idea de hacer computadores bacterianos, o sea una bacteria que tuviera un software y una pantalla.

¿Cómo es eso?

En el fondo a la bacteria le estoy metiendo una instrucción. Le estoy diciendo haz “X”, poniéndoselo en su código genético. Por eso es un software. Yo hice computación antes de pasar a biotecnología entonces tenía bien pegada la idea de los computadores. Nuestra pantalla de la bacteria es un cambio de color. La bacteria se pone roja si está contaminado lo que está midiendo o, si no, se pone azul. El producto en sí se ve como un test de embarazo. Entonces el pescador puede agarrar un vaso, lo llena de agua en la costa, pone esta cuestión espera una hora y si se pone rojo, no pesca. Este es el primer proyecto de Kaitek, pero si esto funciona, podemos usar las “bacterias computadores” para un millón de cosas.

La idea es que el producto tenga precios diferenciados. A pescadores artesanales lo más barato posible, al costo. Y además hacer una versión cara para la industria, y que con eso se pague. Esto va básicamente para el impacto social, si no estaríamos midiendo cualquier otra cosa que diera más plata.

¿Cuándo partiste con esto?

El proyecto en sí partió en 2012 en Jump Chile. Nos ganamos el 3er lugar. Después ganamos el Hight Tech que es un programa que hace Incuba UC. Estamos en esa incubadora ahora. Además yo me gané pasajes para el E-ship, un crucero de emprendimiento que se hizo por la Patagonia. Yo ahí cache que el mundo del emprendimiento era bacán. Lo pasé tan bien que dije espérate, esto como que sí.

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Emilia hizo un viaje de tres meses buscando validación para su proyecto por Estados Unidos, Europa, Australia y Nueva Zelandia. Se había propuesto llegar con seis instituciones internacionales que avalaran su proyecto y llegó con 20, incluido el laboratorio más grande de detección de toxinas del hemisferio sur.

¿Cómo fue tu experiencia al enfrentarte a algo tan grande?

Yo llegué apabullada. Tengo 23 años, no tengo título, venía con una hueaíta de plástico para mostrar cómo se veía mi prototipo. Llegué y me tenían todo el día planeado, con charlas y presentaciones que yo tenía que dar. Y yo como “woooow!” Era totalmente distinto el esquema. Allá me trataban de colega. Hablaba con directores, rectores de universidad y me trataban de colega. Acá… Acá me tratan de pendeja.

 

SOBRE EMILIA

¿Ya te graduaste?

No, yo congelé. Congelé en quinto año cronológico. Después de lo del E-ship presenté mi proyecto a CORFO y ganamos 350 mil dólares. Y lo que pasó es que yo como jefa de proyecto tenía que demostrar un 100% de tiempo en el proyecto. Entonces congelé para tener eso a mi favor.

¿Y tus papás cómo se tomaron eso?Untitled-2

Mi papá, que es toda mi familia, estaba  chochísimo. Me dijo: “si algo te motiva al nivel de tomar una decisión así de brutal, dale”.

¿Crees que vas a retomar la universidad?

Súper sinceramente, no por ahora. No tengo ningún interés.

Pero te queda poco para salir…

Me quedan dos años, pero ingeniería en el extranjero me quedaría medio año. Más encima yo estudié con crédito con aval del estado y por congelar lo perdí. Yo no me puedo pagar la carrera ahora. Entonces no tengo ningún interés en empezar a encalillarme de nuevo por tener una carrera siendo que más encima terminas tu título en ingeniero en biotecnología y no te sirve de nada. Ahora tienes que hacer el doctorado. Terminas el doctorado y no te sirve de nada, tienes que hacer el posdoctorado. No estoy ni ahí. Yo ya hice la empresa que uno hace cuando tiene 30. Voy a poner todo para que esto funcione. Si se cae, se cae. Pero si es así, voy a tener la media experiencia. Yo creo que alguna universidad en el extranjero me podría pescar con beca.

¿Cómo te estas manteniendo ahora?

Papá. A puro papá. Porque más encima nosotros no tenemos sueldo como equipo ejecutor hasta la segunda fase del fondo CORFO. Y te piden 100% de dedicación. O sea no estoy haciendo nada que dé plata desde el año pasado. Es bastante ridículo. Ahí te das cuenta que tienes que ser una persona muy privilegiada para poder darte el lujo de poder emprender. Como está planteado ahora mismo este tipo de fondo, no es una herramienta de movilidad social. Yo tengo la suerte de que me puede mantener mi papá. Si no, no podría estar haciendo esto. Me da mucha rabia.

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SOBRE LA UNIVERSIDAD

Cuando se le pregunta a Emilia por el apoyo que recibió de la universidad se limita a negar con la cabeza y prefiere hablar “off the record” sobre sus opiniones.

¿Y sobre la facultad de ingeniería?

Yo creo que lo que la universidad más hace es que te enseña a fallar. Es algo importante de saber, pero creo que es lo que mejor hace. Desde primer año te ponen frente a pruebas a las que es imposible que salgas bien parado. Nunca te dejan proponer ideas para investigación. Creo que tenemos mucho más potencial que lo que la Escuela de Ingeniería te deja explorar. No nos dan suficiente crédito creo yo. Hay gente que ha tenido ideas espectaculares y quedan ahí. Por algo muchos emprendedores se han tenido que salir de la U. Eso sí ahora con lo del concurso global de la AAAS, la facultad se puso y me quieren apoyar. Parece que había que demostrar que podía lograr algo y con eso se atrevieron a ponerse conmigo.

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SOBRE EMPRENDER

“Cuando uno emprende después te das cuenta que un proyecto no es suficiente. Es como la analogía de los tatuajes. Te haces uno y no paras, quieres tener como 50. El emprendimiento es así. Cuando estay apunto de hacerlo, todo el mundo te pregunta si estás seguro, te dicen que es una decisión súper cuática, que te puede ir mal. Igual que con un tatuaje cuando te dicen que cómo se te ocurre tatuarte. Sufres cuando lo estás haciendo. Lo pasas mal. Pero terminas y dices: “ya, vamos por el otro”.

 

Antonia Lira Munizaga

Periodismo