La semana pasada se confirmó que la futura estatua del fallecido ex presidente Patricio Aylwin se ubicará en la Plaza de la Ciudadanía, específicamente en la esquina nororiente de calle Morandé, en simetría con la estatua de Arturo Alessandri que se ubica al otro lado de la plaza.

Lo interesante aquí es la ubicación escogida. Aunque las autoridades municipales, encargadas de velar por la instalación y mantención de los monumentos públicos, no tomen conciencia de ello, las decisiones que toman construyen ciudad, así como significados e interpretaciones históricas. Y, las dos plazas que rodean La Moneda, la de la Ciudadanía y la de la Constitución, deben ser los lugares más simbólicos por su cercanía a la sede del poder ejecutivo.

En la Plaza de la Constitución se ubican cuatro estatuas, las de Allende, Alessandri Rodríguez, Frei Montalva y Portales, y la interpretación más usual suele ser la siguiente: los tres primeros representan a la democracia chilena anterior al golpe. Los tres tercios representados en los mandatarios de derecha, centro e izquierda. Quizás el mejor momento de la democracia chilena, cuando ya se había instalado la cédula electoral única, acabando con el cohecho y acarreo de votantes que duró hasta muy entrado el siglo XX, con el gobierno de Ibáñez. La democracia de los años 1958-1973, fue la democracia de los partidos, la democracia anterior al binominal y a Soquimich, cuando la gente participaba por convicción en política. Fueran alfabetos o analfabetos, profesionales u obreros, todos convergían en las mismas multitudinarias marchas que recién fueron igualadas en número con el movimiento estudiantil en el 2011. Todo lo cual se perdió con el 11 de septiembre. Algo que vale la pena cristalizar en piedra. Mientras que Portales viene a dar la cara por el siglo XIX, y representa ese ideal de “Estado Portaliano”, tan defendido y criticado por muchos.

Esta interpretación fue justamente una de las razones que se dieron para negar cierta petición del ministro José Antonio Gómez en 2012. El entonces senador radical habría propuesto trasladar la estatua de Pedro Aguirre Cerda (un símbolo que la candidatura de Guillier ha explotado con más fuerza) del final del Paseo Bulnes, donde se ubica, a la Plaza de la Constitución. La versión oficial es que con el ordenamiento actual, con dos estadistas de izquierda, y dos de derecha, el espectro político está equitativamente representado, lo que se rompería instalando allí la figura del radical.

Pero la ubicación de la estatua de Arturo Alessandri siempre la he encontrado una incógnita ¿por qué darle esa ubicación privilegiada, en el frontis sur del Palacio de Gobierno, acompañado solo de las fuentes de agua? ¿de algún modo estamos diciendo que él fue el mejor presidente de la historia? ¿o el más trascendental? Pareciera ser que con su nuevo compañero tomará forma la connotación simbólico-histórica que le estamos dando a la Plaza de la Ciudadanía.

Frente a La Moneda, mirando a las grandes Alamedas y a la bandera del Bicentenario, solo ubicamos a los mandatarios que fueron presidentes tras períodos conflictivos para el país, y que devolvieran el orden democrático e institucional a la nación. Más allá de eso, es difícil encontrar más similitudes entre estos dos difuntos mandatarios.

¿Habrá sido acertada la decisión de darle a Aylwin ese privilegio? ¿o estamos apresurando el juicio de la historia? ¿acaso Pedro Aguirre Cerda se merecía más esa esquina en Morandé? Todas las estatuas del patio norte tienen en su pedestal alguna cita célebre del mandatario que representan, ¿pero cuál pondremos para Aylwin? Su famoso “Sí, compatriotas. Civiles y militares, ¡Chile es uno solo!”, o su tristemente célebre “en la medida de lo posible….”.

Muchos podrán alegar que ambos presidentes, Alessandri Padre y Aylwin, tuvieron más errores que aciertos en su historial, lo mismo que los del patio norte de la casa de Toesca. Incluso que el siglo XX esta sobrerrepresentado, ni hablar de la familia Alessandri; los más extremos podrán decir que todos, salvo Allende, eran de derecha, y la escultura pública enaltece a un Estado autoritario y centralizado. Lo cierto es que el sólo hecho de que tengamos esta discusión es importante, pues el análisis es parte de la edificación de un monumento. Toda la gente que pasa a diario por este sector está siendo inconscientemente receptora de un mensaje, y educada con el discurso oficial del Estado de Chile ¿cuál es el mensaje que le contamos a los pololos que se acuestan en el pasto de la Plaza de la Ciudadanía a tomar el sol? ¿o a los innumerables manifestantes que constantemente se plantan frente al Palacio Presidencial en la Alameda?

Si es que el próximo presidente es Alejandro Guillier, y éste reflota la idea de reubicar la estatua de Aguirre Cerda, en cuyo pedestal se puede leer su famosa frase “Gobernar es educar”, quizás sea otro el mensaje.

 

Diego Escobedo

Estudiante de Periodismo UC

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