Los perros y gatos abandonados, heridos o maltratados incluso por sus propios dueños se han vuelto un panorama habitual en la vida de los chilenos, usted solo necesita caminar un par de calles o acercarse a cualquier estación de metro para verlos empapados por la lluvia.  Incluso, si le da pereza salir de su casa, puede entrar a cualquier grupo de facebook animalista (tipo SOS perritos o SOS gatitos) y ver como se rebalsan de casos críticos, animalitos que pueden morir de un segundo a otro sin nadie prestarles ayuda.

Esta es una realidad, cada uno puede decidir si enfrentarla y buscar soluciones o mirar hacia el lado y pasar de largo. El año pasado decidí enfrentarla y me uní como voluntaria a Animalia, con el tiempo y a medida que me interesé más en sus actividades, asumí como encargada de adopciones. Creo que fue entonces cuando comencé a ver mucho más de cerca esta realidad: perros y gatos abandonados por sus propios dueños en los campus (no es difícil darse cuenta si tienen traumas de abandono), siendo el caso más descarado una caja con seis cachorros dejados para morir en un basurero dentro de la universidad, lo peor fue que mientras yo daba en adopción rápidamente a estos seis cachorros murió en el campus otro perro al que yo adoraba. Pero eso no fue solo mi culpa. Como yo, hay otros miles de alumnos que pudieron haberle buscado un hogar o haberse ofrecido como hogar temporal, decidieron “que Animalia lo haga” o “que Animalia está para eso”.

No somos veterinarios, no somos rescatistas, no somos millonarios y la mayoría ni siquiera tiene auto, conseguir transporte para solo una ida al veterinario puede costar semanas de estar molestando hasta que alguien se ofrezca. Ocurre muy seguido que cualquier alumno ve un perro nuevo en el campus y comienzan a llegar y llegar mensajes y publicaciones con que hagamos algo, ¿qué le impide hacerlo a usted? nosotros no tenemos la cura para el hambre de los animales, no tenemos un mágico remedio que le curará todos sus dolores y rara vez tenemos hogares temporales. Nuestras capacidades son exactamente las mismas que las de cualquier alumno, podemos publicar al perrito en redes sociales hasta que quizás alguien se apiade y lo reciba, solo eso.

Tampoco aportan mucho cuando nos dicen que no quieren adoptar un perro callejero y prefieren comprar uno de raza, ¿sabe usted el lucro y el maltrato que hay en los criaderos de animales? eso da material para otra columna completa. Además, muchos de ellos terminarán igual en la vía pública. Sería bastante ingenuo creer que los perros de raza que deambulan abandonados por las calles nacieron allí, así como es ingenuo creer que su mascota “quiere ser papá/mamá”. Su macota solo quiere su cariño y que tenga la empatía suficiente como para no cruzarla y luego quitarle a sus crías para venderlas al mejor postor. Esterilizar no es antinatural ni costoso ni innecesario, es preocuparse un poco de su salud y de la gran cantidad de cachorros que mueren atropellados.

Mi intención con esta columna no es que usted se vuelva un animalista o salga a protestar o cosas así, simplemente es que si usted ve a un animal herido, abandonado, empapado por la lluvia, etc. no basta con pasar por al lado, no basta con avisar “¡hey, aquí hay un animal sufriendo, hagan algo!” y seguir su camino y por supuesto no basta con darle un puñado de comida (eso es solo un alivio momentáneo), si tiene los medios ofrézcale ayuda y si no los tiene pídale a sus conocidos. No hay requisitos de estudio o de quintil para adoptar ni para dar en adopción, cualquiera puede hacerlo. No cometamos el error común de pensar que los animales que viven en el campus o en la calle están en un paraíso donde siempre son libres y están a salvo porque no es así.

Si ve un animal sufriendo en la calle adóptelo. Si no puede adoptar, sea hogar temporal. Si no puede ser hogar temporal, ayude con dinero o transporte para el veterinario y comida. Si no tiene dinero, sea voluntario y si no puede ninguna de las anteriores difunda los infinitos casos de animalitos que buscan un hogar. Pero si todos nos quedamos sentados de brazos cruzados no nos quejemos después.

Natalia Urrea Martínez

Estudiante de Derecho UC

Encargada de adopciones en Animalia UC

 

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