Día mundial contra la violencia de las mujeres en el patio del Hospital Molinette, Turín, 25 de noviembre de 2014. Fuente Revista Panorama

Comienzo contándoles que escribo esta carta en mi calidad de estudiante de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica, ex coordinación de la Secretaría de Género y Sexualidades durante un semestre, opinante activa en temas de género y abuso y espectadora del manejo institucional y estudiantil de estos temas.

Vengo a expresar mi profunda desilusión e impotencia sobre cómo los movimientos políticos de la universidad han hablado sobre su participación e influencia en decisiones, posturas y acción en terreno en género y abuso este 2017, pues soy testigo de que en incontables veces antes del plebiscito por las tres causales del aborto del 14 de septiembre, existió la necesidad de formación de la comunidad, de postura y defensa ante episodios de discriminación dentro de la UC, de falta de eficiencia y respuesta por parte de la institución y de contingencia nacional. Ejemplos de esto son la ausencia en eventos como la Jornada de Género UC que organizó la SEGEX para formar a la comunidad respecto a los pasos a seguir siendo víctima o testigo de un abuso o acoso, una mirada crítica al protocolo y la creación de un documento con las visiones y experiencias por facultad para generar un catastro y nuevas soluciones a enviar a la DAE. Aquí asistieron con suerte cuatro Consejeros Territoriales, una persona de la FEUC porque su movimiento estaba organizando la Concha Acústica y el Consejero Superior que se quedó para el primer módulo.

Quizás, el hecho mismo de la poca participación en esta instancias no es lo que más me desilusiona, sino el trasfondo: que las promesas de campaña redactadas en programas poco ambiciosos y, más aún, en la falta de trabajo durante la contingencia, sumado a posturas ambiguas sobre temas de feminismo, sean una ilusión de llamativas propagandas del mes de octubre.

Lo peor viene cuando nos volvemos a tropezar con la misma piedra. Un año después, llevamos dos días de campaña y el género y el abuso sexual se están instrumentalizando para conseguir el voto en actitudes no comprobables. Y bueno, “la política es así”, dirán muchos, pero cuando hablamos de violencia sexual y de personas humanas afectadas física y psíquicamente por experiencias traumáticas que no desaparecerán (como las promesas de campaña), estamos cometiendo un grave error al centrar el avance y soluciones en el discurso político antes que en la acción. El primer enfoque es, por supuesto, en la víctima, en su tratamiento y en la creación de un sistema confiable para conseguir justicia, no la causa política, no la instrumentalización del discurso feminista que no se sustenta en acciones reales prometidas por boca y por escrito.

Es por esto que quisiera que el norte estuviese en la creación de un organismo dentro la universidad que cuente con abogados, médicos y psicólogos profesionales y especializados en temas de abuso y acoso sexual y que no sea la misma entidad que te aprueba el título y te presta los espacios. Ha quedado demostrada la incapacidad de manejo de causas y proceso de sumario a los victimarios pero no solo porque finalmente la sentencia no favorezca en lo absoluto a la víctima, sino porque el proceso hace un daño peor al no mantener una comunicación horizontal y permanente con la o el denunciante, tardar hasta un año en cerrar casos con resultados no favorables y desentenderse de los abusos, acosos y violaciones ocurrida entre miembros de la comunidad pero fuera del suelo de la UC. La víctima siempre estará primero. Para jugar a ser feministas tenemos toda una vida, pero el trauma de la mujer violada crece cada día que no haya respuesta, cada  hora que no haya contención y cada minuto que ve pasar sin justicia verdadera.

El cuidado de la víctima ha de ser la primera prioridad de los representantes estudiantiles y este jamás se concretará si vivimos mintiéndonos a la cara sobre lo que hacemos por cambiar verdaderamente la forma terrible en que se llevan estos procesos en la Universidad Católica, que ha dejado a cientos de estudiantes ahí, esperando, a ver alguien que sea un acompañamiento de verdad.  

Antes de recordarle al estudiantado “cuánto hemos hecho” o “cuánto nos han agradecido” por las labores que hicimos –o no-, pongamos el ojo en la persona humana que no le sirve enterarse de los réditos políticos de sus representantes, sino de que la acompañen a encontrar justicia, pero en serio. Felicito a todos aquellos candidatos que han visto esta realidad de cerca y han puesto todo de sí por mejorarla, no me cabe duda de que existen. Espero propuestas más comprometidas, adecuadas al contexto universitario, actualizadas en los avances y necesidades de hoy y ambiciosa en el cambio real. Pero sobre todo, espero una entrega real, y, aunque me gustan los foros y las intervenciones artísticas, una propuesta de más coraje y de frente a los errores de institución. En estos tiempos, cumplir es el valor, no mentir.  

 

Camila Ossandón Smith

Periodismo 4to año

 

No hay comentarios