Me ha tocado dirigir diversas jornadas que, como Avanzar UC, hemos llevado a cabo en los distintos territorios de nuestra institución. Nuestro relato ha hecho sentido en decenas de compañeros que han llegado por cuenta propia y se han sumado con la mejor de las ganas, puesto que, naturalmente, estuvieron mucho tiempo esperando que llegara un nuevo movimiento que, o bien, otorgara contenido el espacio vacío que hoy existe en la política, o bien, se desencantaron con los movimientos en los cuales participaron. Terminada cada introducción, siempre surgen dos inquietudes que me gustaría abordar en esta columna.

En primer lugar, nuestros compañeros y compañeras nos preguntan, a raíz de que nos presentamos como el centro liberal de la universidad: ¿Por qué no se declaran abiertamente de derecha, o bien de izquierda? O en su defecto de centro-derecha o centro-izquierda. Quiero explicar por qué este tipo de simplismos los consideramos obsoletos.

Se es de izquierda o de derecha según una posición histórica y geográfica. Ser de izquierda en Chile hace veinte años estaba definido básicamente por estar en contra de la dictadura, ¿no es esto de partida un encasillamiento burdo?

Hoy, a nivel geográfico, los liberales en distintas partes del mundo se encuentran a la centro-izquierda. En Chile en cambio, se nos asocia inmediatamente a la derecha por ciertos autodenominados “intelectuales públicos” que tienden a encerrar a la gran familia liberal para intentar encasillarnos en sus mismas luchas. Es importante mencionar, dado lo anterior, que valoramos la vocación crítica de la izquierda, pero rechazamos su afán vociferante y su tolerancia impostada.  De igual forma, valoramos la tradición de defensa a la libre competencia por parte de algunos sectores de la derecha, así como su reciente apertura hacia el centro, pero rechazamos categóricamente su conservadurismo. Ver los casos de España, Francia o Canadá nos hace inmediatamente escépticos de esta visión tan cerrada de la política que ya he descrito.

En segundo lugar, nos preguntan, con un justo interés, si es que tenemos proyectos concretos desde ya. A esto, respondemos que nuestro movimiento está en formación, estamos en la etapa de llegar a los distintos lugares dentro de la universidad con aquel relato del centro político liberal ya mencionado, para luego crear una gran variedad de proyectos que se vean inspirados en nuestros principios para los estudiantes.

La libertad, la justicia, la fraternidad y la democracia son valores que guiarán nuestra acción política, la cual puede ser tanto desde las posiciones de poder que otorga la universidad, como fuera de ellas, porque entendemos que sacar proyectos adelante algunas veces no requiere ser una FEUC o un consejero territorial, sólo hay que tener las ganas. “¿Trabajar por trabajar?” me preguntaron en una jornada, a lo cual respondo enfáticamente: ¡NO! Es trabajar por los demás, por una UC más libre y democrática, por una UC más justa y fraterna. Sólo con una base sólida podemos internalizar los grandes problemas de nuestra universidad.

Es por esto, que todo aquel que se sienta instado por estas ideas, puede sumarse desde ya a trabajar desde el plano de las ideas y desde la práctica misma. Si aún no comprenden la motivación detrás de la idea de un movimiento liberal en la UC, pueden preguntarse: “¿Qué tan libres somos dentro de nuestra universidad?” Y para esto no sólo hay que mirarse a sí mismo, sino que se debe mirar al que está al lado, hacia aquel compañero que se siente reprimido, entendiendo un liberalismo basado en la empatía. Nuestro compromiso es levantar cualquier bandera por aquellos que no ven todavía a nuestra universidad como un espacio que los respeta en su diversidad.

Rodrigo De la Fuente, Secretario General de Avanzar UC.

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