Fuente Radio UC

En respuesta a ¿Qué nos jugamos en la elección FEUC? NAU y la necesidad de definiciones políticas

¿Qué nos jugamos estas elecciones? Todo. El seguir transformando nuestra universidad en una con un verdadero rol público, o el detenernos, y frenar muchos años de trabajo. Misión que iniciaron hace nueve años un grupo de estudiantes de diferentes campus de la UC, que heredaron los sueños de la Reforma Universitaria. Sueños de transformación que muchos han convertido en acción desde los diferentes espacios que se han creado desde entonces. Como NAU hemos llevado esa lucha con convicción y con la mayor responsabilidad posible, intentando acercar esta a cada uno de nuestros compañeros y compañeras. Porque creemos que esta universidad no podrá tener un rol público real si es que este no es desarrollado por toda su comunidad: Estudiantes, trabajadores, académicos y autoridades. No podrá tener un rol público de verdad, si no es capaz de responder a las necesidades de nuestro país.

Este 2017 cumplimos como movimiento nueve años de existencia. Nueve años construyendo una UC más pluralista, democrática e inclusiva. Este año también volvimos a ser Federación después de dos años. Dos años en los que seguimos haciendo política a través del trabajo en territorios, porque entendemos que la FEUC es un espacio más de acción, pero no el único. Tal vez sea el más potente para enfrentarnos como estudiantes a una estructura tan conservadora como la institución de la Universidad Católica.

Para un movimiento renovado tanto en su gente como en su acción política, asumimos el compromiso con grandes metas y expectativas. Como tal, este también ha sido un año de mucho aprendizaje y autocrítica, para así construir un proyecto que sea realmente transformador y que al mismo tiempo haga sentido en nuestra comunidad.

Supimos recuperar la relevancia y la legitimidad de la FEUC como un actor político que es capaz de influir tanto en la universidad como en la sociedad. Recuperamos la vocería de la CONFECh, abrimos y formamos parte de espacios de transformación junto a otros compañeros y compañeras como en la Mesa por la Internalización, y junto a muchas otras fuerzas políticas de izquierda e independientes convocamos a un plebiscito histórico por las tres causales y la objeción de conciencia que puso en jaque al Rector y la forma en que hoy se toman las decisiones en nuestra universidad. Es en este último punto donde se juega el rol público de las universidades: cuando se cuestiona el hecho de que muchas – incluida la nuestra – responden únicamente a la élite conservadora de Chile y al mundo empresarial y cuando se proponen, de manera estructural, cambios concretos para que la educación sea de todos y para todos.

Junto a estos aciertos, también existieron otros quizás desaciertos que hoy nos llaman a reflexionar. Creemos que la FEUC, al igual que todos los espacios de representación, son espacios políticos y por tanto llamados a la acción política. En ese sentido  la diferencia que hubo entre la postura del NAU y la FEUC sobre las 3 causales es ejemplo de esto, allí prevaleció la postura con que la FEUC había sido electa por todos los estudiantes de nuestra Universidad, pero sin duda al mirar hacia atrás nos hubiera gustado por anticiparnos a las necesidades de politización que exigiría nuestro mandato.

Trabajamos durante todo el año en diferentes espacios por mejorar las condiciones laborales de nuestros trabajadores y trabajadoras, sobre todo los subcontratados. Pues ya no podemos desoir las evidencias que nos indican que a través de la subcontratación se perpetuan e instalan condiciones inhumanas de trabajo. Hoy, tras el Estudio por el fin al subcontrato de la FEUC de Crecer el  2016 y el censo llevado a cabo por la Mesa por la Internalización, creemos que es necesario el decir que el fin al subcontrato es una prioridad en la construcción de una universidad con verdadero rol público, la Universidad que nos interesa construir.

Si bien recuperamos la relevancia a nivel público, liderando espacios como la CONFECh y posicionando temas como el fin a la PSU, la educación no sexista y el trabajo en materia de JUNAEB a nivel nacional, también creemos que faltó mayor claridad con respecto a ciertas temáticas en las reformas planteadas por el gobierno. El proyecto de Nueva Educación Pública, por ejemplo, pese a significar poner el foco en el sistema escolar, simplemente cambia el administrador de los liceos y colegios municipales, no haciéndose cargo realmente del problema de fondo. Fue una reforma realizada de espalda al movimiento social, que genera la posibilidad de incluso incrementar la fragmentación y segregación del sistema escolar.

 

Por otro lado, creemos fundamental reabrir la discusión sobre la democracia universitaria en la UC. El Foro UC que implementó la autoridad durante este año, es un ejemplo más de cómo se entiende para ellos la participación de comunidad. Esta se queda únicamente en manifestar una postura, que tal como se reflejó con el plebiscito ignorado por el Rector, no llega a incidir realmente en las decisiones que toma nuestra institución. Esa no es la democracia ni el rol público en el que creemos.

Una vez más buscamos construir un proyecto transformador en la UC. Para que esta pueda usar su influencia en un Chile mucho más justo, mucho más inclusivo y mucho más pluralista. Un proyecto que no podemos construir solos, y que necesita de todos y todas quienes están en la lucha de destruir las lógicas conservadoras y neoliberales de nuestra sociedad. Cuando nos preguntan qué es lo que está en juego en esta elección, es precisamente el hecho de si el 2018 será un año de avances o un año de retrocesos.

Tenemos una responsabilidad con quienes lo hicieron antes que nosotros, y una mayor con quienes lo harán en el futuro, no hay que olvidar que los ojos de Chile están puestos sobre la UC.

Nueva Acción Univesitaria

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