Arbitraje es una palabra que se usa bastante en el lenguaje financiero. No, no se refiere a jueces en polera negra sacando tarjetas amarillas a ejecutivos en traje, es una idea menos cómica y más sencilla. Arbitrar es ganar dinero sin ningún riesgo. Es mover la plata tal que, al final, aparezca con más de la que tenía anteriormente ¿No entiende? Imagine que hay 2 almacenes uno al lado del otro, donde uno vende a 50 y otro compra a 100; y lo único que hace ud. es pedir un crédito, comprar a 51, venderle a 100 al otro y pagar con las ganancias al banco. Gana casi 49 sin siquiera mover el trasero. “¿Como puede ser esto posible?” Pensará. No se preocupe, tiene razón: Las oportunidades de arbitraje no deberían existir. Generalmente se dan por asimetrías de información en el mercado (gente que sabe más que el resto; en nuestro caso, que los caseros se hablaran) y, si este se comporta razonablemente, tienden a durar muy pero muy poco.

Piñera, lo que está haciendo ahora, es intentar arbitrar otro periodo presidencial.

Vio la elección de hace 4 años de Michelle Bachelet y pensó ¿por qué no sería capaz de hacerlo? La izquierda viene muy tocada por los escándalos de corrupción y no se veía un adversario fuerte que le hiciera frente en las encuestas. Creyó que la Nueva Mayoría los imitarían en una política de contención de daños quemando un presidenciable sin mucha proyección para arremeter con todo en el próximo periodo…

No fue así. Se equivocó en compararse a la jugada de la ex ONU Mujeres. Su aprobación final estuvo 20 puntos por debajo en relación y, salvo el caso de los mineros, no anduvo más allá del 50%. Durante las primarias, la política del silencio usada por Michelle no se vaticinaba efectiva y significaba estar más activo en la contienda, pero su exceso de confianza le significaron una victoria a la postre pírrica. Se quedaba con menos aliados y voluntad política para apoyarlo. Ya en carrera, optó por salirse de un lineamiento más centrista para conquistar al votante duro, ese de ideas pétreas, que según sus asesores les aseguraría una victoria hasta en primera vuelta. Total ¿Quien podría pelearle ese 40%?

Sebastián. Te equivocaste. Sé que no te es ajeno jugar mirando por debajo las cartas en la mesa, como lo hiciste con LAN una vez. Ahora, el pastel es muy grande. No basta con hacer las llamadas correctas en el momento preciso. Te confiaste y evaluaste mal. Sencillamente, tu no eres Bachelet

Raúl Salinas
Egresado de Ingeniería UC

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